Volviendo a casa

¿Cómo pueden volar tan rápido prácticamente 2 semanas? No me lo explico. Parece que llegué ayer y ya en nada me vuelvo a Tenerife. Algo es distinto esta vez porque, si todo va bien, será la última vez que coja un vuelo a la isla para volver al trabajo.
También es distinto porque las navidades de este año y del pasado se parecen como un huevo a una castaña. Las del año pasado fueron de curación, en cierta manera: tuve muchos cambios vitales en los últimos meses y estaba tratando de conocer aspectos nuevos de mí. Me centré mucho en el deporte y en las emociones, y a su manera fueron especiales y las disfruté. Quedé con amigos y conocí gente nueva, alguna de las cuales no imaginé -ni ella tampoco- que harían de mis navidades de 2025 unas tan distintas e inesperadas.
Ahora, gracias a alguna de estas personas, estas vacaciones he conocido a mucha más gente, mi mundo se ha ampliado y se enfoca en el futuro. La sorpresa por mi cumpleaños este año fue enorme, y un día que hace un año fue difícil, este ha resultado increíble. He vuelto a recorrer la provincia, enormemente verde después de las lluvias, y lugares que pensaba faltos de interés ahora tienen más color y son mi día a día. Y he aprendido a hacer roscos de anís. Aunque salieron muchísimos, y a ver cómo los acabamos ahora aunque los repartamos.
Me quedan pocos días de vacaciones, con guardias a la vuelta. No quiero marcharme. Pero sé que cuando lo haga, será todo muy diferente, y tendré la oportunidad de despedirme como lo vivido allí se merece. La ilusión de disfrutar lo que me queda allí, y también la ilusión de que volveré pronto aquí. De estas dos cosas sí que tengo ganas.
Etiquetas: #Personal
